Raquel Arbeteta

Me gusta escribir

Categoría: Sobre el mundo literario Página 1 de 3

Presentar cara a cara

La pandemia nos ha afectado a todos. En mi caso (y entre otras muuuchas cosas), ha provocado que, hasta ahora, no haya tenido una presentación en directo de las novelas que he sacado este año (Entre dos promesas y Te traeré a casa). Sí he tenido presentaciones en redes o en youtube y estoy muy agradecida por ellas. Pero faltaba algo. Esa experiencia de la que me hablaban muchos autores sobre estar cara a cara con personas que escogen tu libro (el tuyo, el que has escrito tú, sí, sí), te hablan de sus impresiones y te piden una firma o dedicatoria.

Por fin la he vivido. Y es tan emocionante como me habían asegurado.

Fotografía por Eduardo Gutiérrez

El pasado viernes 24 de septiembre, Ediciones Freya organizó un evento de encuentro entre varias de sus autoras y lectores, con motivo de la Feria del Libro de Madrid. Se celebró en la Biblioteca Eugenio Trías, en pleno corazón de El Retiro. Se avecinaba una tormenta apoteósica, pero finalmente el cielo nos dio un respiro y apenas cayeron unas gotas. Yo viajé desde Guadalajara hasta allí en tren y metro, armada con un chubasquero y unos nervios burbujeantes. Sin embargo, todo fue más que bien. Mejor que bien. Y quiero agradecerle tanto al equipo de Freya (con mi editora, Lucía G. Sobrado), como a mis compañeras de editorial, Cristina Prieto y Lidia Fernández, y a toda la gente que se acercó allí por el apoyo y la calidez que me trasmitieron.

Fotografía por Eduardo Gutiérrez

Empezamos la tarde con la presentación de Cielo Hendido, en una charla distendida en la que Lucía me fue haciendo preguntas y yo fui respondiendo como podía. La gente se rio de mis payasadas (menos mal) y, según me dijeron después, el público lo pasó muy bien, así que estoy más que satisfecha. Cuando terminó y fui a tomar asiento para ser espectadora de la siguiente charla, una chica allí me dijo que, aunque no había ido por mí al evento, tras oírme se había decidido a comprar mi libro. Desde aquí, mil gracias. Hay pocas cosas que nos hagan sentir mejor a los autores que ver que nuestra torpe labor de “marketing” funciona; entre vosotros y yo, creo que fue un milagro. Como mujer vergonzosa que soy, tiendo a no hablar ni de mi trabajo como escritora ni de mis libros, a menos que me vea obligada a ello o me encuentre rodeada de gente que (al 100%) esté interesada. Lo sé, no es una actitud muy buena para vender libros peeeeeero así soy (no soy la única, en el mundillo literario somos multitud).

Fotografía por Eduardo Gutiérrez

Tras la charla de mis compañeras, comenzó la hora de firmas. Cuando las tres vimos la cola, no nos lo podíamos creer. De corazón, mil gracias a todos los que os acercasteis. Fuisteis, sin excepción, bonicos, amables y un cielo de lectores (presentes y futuros).

Fotografía por Myriam M. Lejardi

Espero que el Covid se marche definitivamente de nuestras vidas. Por lo obvio, cómo no; las muertes, los daños físicos, de salud, emocionales y económicos que ha sufrido la sociedad. Pero también por recuperar los pequeños detalles: estar cara a cara con personas maravillosas que han ido a escucharte.

Nos leemos~

Emotional sickness

Soy opositora desde hace tres años y escritora desde hace mucho más tiempo, pero, profesionalmente, también desde 2018. Opositar es un proceso duro y solitario, con escasas oportunidades y todavía menos probabilidad de éxito. En este sentido, se asemeja a la carrera literaria. He avanzado en ambas poco a poco, hasta que he podido trabajar como profesora y ver algunas de mis historias publicadas a la vez.

Siempre he sido una persona fuerte emocionalmente; perdí mi hogar, la lejanía de mis únicas amistades, dejé un trabajo bien pagado para arriesgar por mi futuro, desde niña me convertí en una de esas amigas que escuchan a las demás, en vez de al revés, que ha intentado ser el hombro y el bastón. Nunca me ha importado, más bien al contrario; disfruto ayudando a los demás y anteponiéndoles a mis deseos.

Por eso, cuando poco a poco he sentido que ni siquiera podía controlar mis propios sentimientos, mis inesperadas ganas de llorar, de encerrarme, de no comunicarme…, me he asustado. Nadie es tan fuerte como para mantenerse estudiando tres años durante más de cinco horas al día, escribir veinte relatos y siete novelas, trabajar con adolescentes, sobrevivir a una pandemia y creer que todo eso no le va a afectar.

Este verano he empezado a reconocerme a mí misma que sí, que me ha afectado. Que tengo energía, pero no tanta. Y que tengo que ser mi propio bastón.

Por suerte, tengo familia y amigas y compañeros que me han devuelto las horas que pasé escuchándoles y que ahora tratan de hacer lo mismo conmigo. Y, afortunada, el papel en blanco también sirve como escuchante; escribir me ha servido como exorcismo de mi ansiedad.

Ahora estoy trabajando en la tercera parte de una trilogía histórica y tengo dos proyectos contemporáneos que la seguirán, a los que tengo muchas ganas de hincar el diente. En una semana, publico con Ediciones Freya una historia que significa mucho para mí, en parte porque representa el esfuerzo que hice y hago para que se escuche mi voz: Cielo Hendido. Viene acompañada de una edición y maquetación preciosa, mucho cariño y algunas novedades que desvelaremos poco a poco. ¡Me hace muy feliz! Estad atentos para no perderos nada, porque septiembre está a la vuelta de la esquina…

Y septiembre siempre ha sido enero para mí. Una nueva oportunidad, un comienzo sin mancha ni cargas emocionales a la espalda.

Una hoja en blanco que llenar de lo que quiera.

Nos leemos~

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